¿Has llevado alguna vez un bañador verde?

Siempre digo que en cuestión de imagen no se trata de aparentar, sino de ser, y en cuestión de comunicación, no sólo importa lo que decimos, sino también lo que no decimos y la actitud que mostramos en cada contexto o circunstancia. Todo comunica algo de nosotros, para bien o para mal. Es por ello que antes de intentar definir nuestra imagen o nuestra marca personal, hemos de definir quiénes somos, nuestra personalidad, gustos, valores.., para luego saber mostrarlos a través de nuestra imagen y comunicación. Aquí entra en juego: nuestro vestuario, nuestra forma de caminar, nuestras posturas, gestos, nuestra forma de hablar…

Me ha llamado la atención el mensaje publicado en facebook por Jessica Gómez, titulado “Querida chica del bañador verde”, que se ha hecho viral. En él podemos ver cómo la autora es capaz de saber qué está sintiendo otra persona, a la que no conoce, sólo por sus gestos y comportamiento, es capaz de ponerse en su lugar y le transmite un mensaje positivo sobre su imagen, que todos deberíamos tener en cuenta. Si quieres leerlo pincha aquí.

No debemos olvidar nunca que el ser siempre es más importante que el parecer, que todos tenemos defectos, pero también virtudes y que muchas veces pequeños complejos nos impiden disfrutar y mostrarnos tal cual somos, nos escondemos y con ello también escondemos lo bueno de nosotros. Olvidamos que tener una buena imagen no es tener unas medidas de modelo de pasarela. Tener una buena imagen se consigue cuando:

  1. Nos sentimos a gusto con nosotros mismos, valorándonos objetivamente, con nuestros defectos y virtudes (el truco es minimizar unos y potenciar las otras, crecer como personas y buscar el equilibrio).
  2. Nuestro vestuario, comportamiento, expresión, etc muestran con coherencia nuestras cualidades y valores, desde la autenticidad y respetando siempre a los demás y al entorno.

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