Rajoy: de la NO imagen al ¿cambio? de imagen.

Hay quien opina que preocuparse por la imagen es frívolo y superficial y por ello no le dan ninguna importancia. Sin embargo nuestra imagen habla de nosotros aunque no queramos o aunque no le prestemos atención, es más, nuestra imagen habla de nosotros incluso cuando no estamos…

La NO-imagen también está comunicando algo: cuando no acudimos a determinado lugar o a determinada reunión, estamos comunicando que somos tímidos, vergonzosos, o que no nos gusta salir de casa, que no nos gusta ese lugar o no nos sentimos cómodos en dicha reunión, o que estamos enfermos y no hemos podido ir…entre otras cosas. Cada uno lo interpretará según el contexto, las circunstancias y el conocimiento que tenga de la persona que no está.

La imagen (o la ausencia de ella) es una potente herramienta de comunicación, por ello es recomendable no dejarla al azar y gestionarla correctamente (teniéndola en cuenta en su justa medida, sin obsesionarse con ella).

Uno de los colectivos que más recurre al uso de la imagen como herramienta en su comunicación, son los políticos, y el que mejor representa la no-imagen es Mariano Rajoy: todos recordamos su rueda de prensa a través de un plasma, que se interpretó como alergia a las preguntas de los periodistas, o su ausencia en el debate de El País, ausencia que sus contrincantes quisieron destacar dejando un atril vacío que evidenciaba aún más esa no-imagen.

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Con esta ausencia, Rajoy estaba comunicando algo: que ese debate no era prioritario para él, que no consideraba rivales a algunos de los asistentes o simplemente un nuevo ataque de alergia a la confrontación, en mi opinión, esa no-imagen no le benefició.

Como volvemos a estar en campaña y, durante el tiempo que dure, los políticos van a usar todas las herramientas de comunicación posibles, tenemos mucho material para analizar. El profesor José Luis Martín Ovejero, abogado y experto en comunicación no verbal, se ha puesto ya manos a la obra y ha empezado por Rajoy, analizando el vídeo con el que el presidente en funciones ha arrancado la pre-campaña. Os adelanto un dato: Rajoy ha cambiado de imagen. No ha sido un cambio radical, que nadie se asuste, pero evidentemente tiene un significado.

Antes de pasar a desarrollar más la cuestión de la imagen, podéis ver el vídeo y leer el interesante análisis de José L. Martín Ovejero sobre la comunicación no verbal de Mariano Rajoy, pinchando  aquí.

Hemos visto que Rajoy aparece con una imagen ligeramente distinta a la habitual: mantiene la chaqueta del traje, pero prescinde de la corbata, en un gesto que no es casual, sino que parece seguir la nueva tendencia, instaurada por algunos de los políticos más jóvenes, de aparecer con el cuello de la camisa abierto, como muestra de mayor cercanía.

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En mi opinión este cambio presenta dos inconvenientes:

-El excesivo uso de una imagen (o de una palabra) hace que llegue a perder su significado o su potencia comunicativa. Es el caso por ejemplo de la palabra “transparencia” que, a fuerza de ser usada por todo el mundo y en todo momento, ha perdido la fuerza de su significado y ha pasado a ser una generalización. En el caso de la no-corbata está ocurriendo un poco lo mismo: Obama usaba este recurso en sus mítines, también lo usó Matteo Renzi en Italia y Alexis Tsipras en Grecia, en España lo hemos visto en políticos como Garzón, Iglesias y eventualmente en Rivera. El punto en el que más me llamó la atención fue en sendas entrevistas que Bertín Osborne hizo a Pedro Sánchez y a Mariano Rajoy:  (Buscad las 7 diferencias….si alguien las encuentra, por favor que me lo diga)

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La imagen puede ayudarnos a transmitir nuestros valores, personalidad, nuestras propias características. Si todo el mundo viste igual, nos uniformamos y entonces, nadie transmite nada.

Los valores que hasta ahora Mariano Rajoy ha defendido y ha querido destacar de su partido han sido: la experiencia, la formalidad y la seriedad. De hecho ha calificado algunas propuestas de sus oponentes como poco serias y a algunos partidos emergentes como inexpertos en tareas de gobierno. En esta nueva campaña ahonda más en dicho concepto, dado que el eslogan que acompaña el vídeo es: “Ahora más que nunca, España en serio”.

Y aquí es donde viene el segundo inconveniente de su imagen:

-no es coherente con su mensaje: Por un lado dice “más que nunca, en serio” y por otro lado nos muestra su imagen más informal y menos seria. ¿En qué quedamos? ¿es más serio o menos serio? Esta contradicción entre lo que dice y la imagen que muestra, resta fuerza y credibilidad al mensaje que quiere transmitir.

Siempre recomiendo que, en la gestión de la propia imagen, de la marca personal, debe prevalecer nuestra esencia, valores y personalidad, debemos vestirnos acordes a ello, sin disfrazarnos de lo que no somos. Si vestimos como los demás, no sólo perdemos la oportunidad de comunicar nuestros valores diferenciadores, sino que además parece que queramos imitar a otros, parecer otra persona, alejándonos de nuestra marca personal y perdiendo coherencia. Evidentemente deberemos adaptar nuestro vestuario al contexto en el que nos movamos, pero sin perder nunca nuestra propia impronta. Si uno de los valores personales que se quiere destacar es la seriedad y la veteranía, no tiene sentido vestir con la informalidad de la juventud (fijaos que Albert Rivera muchas veces viste traje y corbata precisamente para transmitir mayor seriedad y formalidad).

Al hilo de lo comentado por José Luis Martín Ovejero sobre la imagen cansada de Rajoy, recalcar que entre una imagen desenfadada, cercana, y una imagen descuidada hay una fina línea que no conviene cruzar. No todos lo tienen en cuenta, vuelvo a repetir que la imagen debe ser acorde a la propia personalidad, al mensaje que se quiere transmitir y al contexto en el que nos movemos: Un atuendo puede ser correcto para un mitin o para una reunión informal (por ejemplo con Bertín Osborne, se puede llevar una imagen más relajada y cercana ya que se trata de mostrar a la persona, no al político), pero puede no serlo en otro contexto más formal o institucional. También se ha dado el caso de quienes confunden Zarzuela con la casa de Bertín…

Antes de finalizar quiero recordar que me limito a opinar sobre la gestión de la imagen y no sobre las ideas políticas de cada uno, todas ellas respetables.

*Imágenes: elpais.es, Pool Moncloa/David Mudarra, pp.es, rtve.es

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